The Constructed Moment

This blog discusses the way in which we design, make, select, evaluate and publish fashion and advertisement photographies as a sub-genre. This is a place of reflection. We have no unveiled truths, yet we are seeking answers.


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martes, 28 de octubre de 2014

Cuarentena






“¿Qué quiere el yo contemporáneo? La cámara ha creado una cultura de la celebridad; el computador está creando una cultura de la conectividad. Al tiempo que convergen… Tanto la celebridad como la conectividad son formas del reconocimiento. Eso es lo que el yo contemporáneo quiere. Quiere ser reconocido, quiere estar conectado: quiere visibilidad. Si no ante millones de personas, como en un reality o en El show de Oprah, entonces ante cientos de ellas en Twitter o Facebook. Ésta es la característica que nos define, así es como nos volvemos reales ante nosotros mismos: al ser vistos por otros. El gran pavor contemporáneo es el anonimato.”
— William Deresiewicz —






Por todos es sabido que internet y las redes sociales han cambiando de manera sustancial la forma en que nos comunicamos, imponiendo cambios en los medios de comunicación tradicional.

Este contraste entre la rapidez con la que compartimos información y el tiempo que se demoran en salir los trabajos publicados crea dilemas que a veces nos pasan desapercibidos en nuestro nuevo afán de estar anunciando por las redes las ultimas noticias de nuestras vidas: es así como a cada instante podemos saber quién con quién esta haciendo qué en dónde.  

Esta realidad crea nuevas situaciones que es necesario analizar, y que inicialmente traigo a colación debido a una realidad que sucede con mis estudiantes durante las sesiones fotográficas, los cuales a veces parecen más preocupados por la imagen a realizar en sus celulares que la foto final para la cual estamos todos trabajando. Esta realidad no es exclusiva del ambiente académico, sino que se extiende a nuestra actividad comercial y editorial.

Ese afán de menciones y likes en las redes sociales termina desgastando el contenido de las publicaciones cuando se termina mostrando más de lo que se debe. Chiviando el material dirían los viejos periodistas. Y es entendible que este contenido se use para generar expectativa, más esta no puede canibalizar, por usar un término de mercadeo, el contenido de la publicación.

De hecho, creo que aun con la publicación en quiosco es necesario dejar un margen de maniobra al material en función de la publicación que hizo posible su realización. No tiene sentido que uno pueda encontrar todo el material en las redes sociales de los involucrados en vez de ser un abrebocas que invite a mirar la revista o los sitios oficiales de aquellos que pagaron por su realización. Asunto distinto a las marcas comerciales que se benefician de publicar todo el material de la forma más amplia posible. Su producto figura en las fotografías, mientras en una revista, las fotos hacen parte del producto.

Algunos sitios llamados “de contribución” en los cuales uno presenta su trabajo, y no hay contraprestación económica, tienen unas condiciones de exclusividad mas estrictas que muchas de las publicaciones que sí pagan por le material que se realiza para ellas.


Les comparto esta reflexión que considero importante, no solo para los que laboramos como creadores de contenido final para los medios, sino también a los editores de estos, los cuales deben establecer políticas claras sobre el manejo del material que se realiza durante las producciones y que se usa no solo para documentar y promocionar nuestro trabajo, sino que debe servir también para la promoción y éxito de los medios para los cuales trabajamos. 




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jueves, 10 de julio de 2014

Una historia mal contada




“Un fotógrafo sin una revista a sus espaldas
 es como un agricultor sin campos”
―Norman Parkinson —




Últimamente —hoy sin éxito— trato de escribir sobre asuntos donde no estoy involucrado directamente. Aunque este blog en su esencia es de opiniones personales sobre lo que considero correcto al momento de crear, realizar o publicar fotografías, la distancia al hablar de temas de terceros puede darme la suficiente objetividad para escribir estas líneas.

Hablando de subjetividades, creo necesario aclarar que parte de mi educación fotográfica viene de las revistas de moda, desde hace ya varios lustros compraba con ansiedad y cada que podía revistas como Vogue, Elle o Harper’s Bazaar aun sin entender la complejidad del mundo de moda que ellas describen. Podría confesar que añoro el lineamiento de diseño de la Elle de los 80, soy fanático del gran formato de W y aun conservo algunos de los ejemplares de cuando era tamaño tabloide. Particularmente, al día de hoy, el diseño de la Vogue italiana es de mis favoritos: una mezcla de lo viejo con lo nuevo, la tradición de la moda y la vanguardia. Para terminar este listado de publicaciones: cada vez admiro más a la Vogue española, una revista que corre riesgos y sorprende sin dejar de ser comercial, algo fundamental en este medio. No es el simple ejercicio de llenar la parrilla de contenidos, es dar un enfoque distinto a lo que vemos, de sorprender (dos intenciones muy fotográficas). Para resumir: lo que más admiro de las revistas extranjeras es su capacidad de asombrar, de dar nuevas formas a lo viejo (esa última intención es muy de moda).

Básicamente hay dos tipos de editoriales que aparecen según la publicación: las asignaciones y las colaboraciones.
En el primer caso, la revista te indica el tema y te da las directrices generales de lo que va a realizarse. Este trabajo suele ser pagado, asumiendo la publicación el costo de producción además del salario de todos los colaboradores.
Las colaboraciones, por otro lado, son trabajos que generalmente realizan colectivos: fotógrafos, estilistas, maquilladores, peinadores o modelos, por nombrar algunos. Estos colectivos buscan la divulgación de su trabajo en un medio que les ofrece publicarlo sin ninguna contraprestación económica ni pago de los gastos de producción. Pueden ser solicitudes directas pero también pueden ser proyectos presentados al medio buscando que sus editores decidan publicarlo.
En este último caso, el espacio para mostrar su trabajo es la contraprestación que obtienen aquellos que ofrecen su tiempo y recursos en la realización del editorial.

Yo estoy convencido de que un fotógrafo de moda debe publicar en revistas. Estas publicaciones no solo son dinamizadoras de la industria de la moda, sino también del éxito de los fotógrafos que en sus páginas aparecen. Es probable que el lucro económico de un fotógrafo llegue de sus trabajos comerciales (los cuales son varias veces mejor pagados que sus proyectos editoriales), pero son las revistas las que permiten a estos profesionales consolidar su estilo fotográfico y enriquecerlo, ofreciéndole un espacio creativo libre de las restrictivas necesidades comerciales de las marcas. Irónico que al final las marcas terminan adoptando estéticas editoriales: todos hemos tenido un cliente que nos señala una revista indicándonos que quiere algo así.

Bueno, luego de la anterior diatriba de culebrero (ambientando la historia), va el tema central de la entrada. No me siento satisfecho con la publicación de uno de mis trabajos recientes en una de nuestras nuevas publicaciones de moda. Hay varios elementos por analizar, así que intentaré ser ordenado y no atropellar las ideas.

Aclaro también que es una crítica difícil, pues involucra personas que considero amigas, a quienes les reconozco su vocación, esfuerzo y entusiasmo por lanzarse a un proyecto editorial de moda en Colombia. No es la primera o la última vez que lean en este blog que nos falta construir cultura fotográfica, de moda y editorial. Es posible que a muchas personas dentro de la industria les cueste entenderlo.
Lo único que falta para empezar es citar la filosofía Corleone: “no es personal, solo son negocios”. Por favor, tómenlo así, ya que la única forma de construir esta industria de moda es haciendo ejercicios de opinión sobre nuestras disciplinas, como medio de reflexión, reconociendo dónde debemos mejorar y siguiendo adelante.

Estamos hablando de Focus Magazine en su 3ra edición (link). Creé para ellos un editorial con el estilismo de Tatiana Moreno, sobre una idea de ella, inspirada una frase de Pierre Balmain “Lo más importante del vestido es la espalda. Es el último recuerdo que dejas al salir de un salón”.

Inicialmente pensamos en expresar esta idea en un solo plano y reflejar página a página cómo se alejaba, mas el día de la realización las cosas se dieron para ir variando los espacios, por lo que definimos como unificador el uso de la perspectiva geométrica en la imagen, como un patrón que se repetiría toma tras toma. Los elementos variables serían los diferentes espacios y la iluminación, manteniendo todas las poses de espalda. Realizamos un editorial de 10 páginas, contando con que el cierre del lomo del cuadernillo que partiría las dobles páginas, nos permitiría jugar con el centro de perspectiva. En otras palabras, era un editorial pensado para ser impreso. Lo que constituía un juego del espacio que no había visto anteriormente en ninguna otra publicación. Por tema y desarrollo, cque entregamos una historia sólida.

Van imágenes de como se publico. (Tomadas de la edición virtual)







Tengo varios comentarios sobre la cantidad de fotos, la distribución, el diseño y la edición, casi todos enunciados en una entrada anterior. [1]

Se publicaron solo 4 imágenes para 5 páginas, cortando la historia por la mitad. Está claro que es decisión del editor definir la cantidad de imágenes a publicar y la cantidad de editoriales en cada publicación. Se publicaron 10 editoriales con entre 4 y 6 páginas. El máximo de la publicación es el mínimo que se usa intencionalmente para un editorial. De 50 páginas separadas para editoriales se podrían realizar 6 editoriales de 8 páginas cada uno, o 5 editoriales de 10 páginas. Seguimos hablando de una buena cantidad de editoriales, superior al de muchas publicaciones.

Esto es un dilema de cantidad vs calidad.

Muchos editoriales cortos no hacen una mejor publicación. Debemos aclarar que nosotros asumimos una cantidad mínima de páginas, pues nunca nos definieron un límite (la mayoría de espacios para editoriales colaborativos dan instrucciones con este criterio[2]).

El segundo punto de análisis es la distribución: rematando el editorial en página par para ubicar publicidad al frente. Si bien es una práctica que gana terreno en publicaciones más comerciales, aun y afortunadamente las grandes revistas de moda aún no sucumben. Esta diagramación no resulta ventajosa para la historia editorial o para la marca pautante, pues se trata de mensajes diferentes, robándose mutuamente una interpretación del lector.

Algo similar ocurre con algunos editoriales, en esta publicación, que incluyen a su interior el texto del respectivo artículo, rompiendo la magia y continuidad del editorial con un corte de texto.

Otro tema para analizar es la plantilla de diseño en la que se montaron todos los editoriales: los mismos márgenes blancos enmarcando cada imagen. Solo vi sangrada una doble página. Me parece que parte del trabajo del diseñador es darle el mayor impacto visual al material presentado en la publicación, dentro de las posibilidades del lineamiento editorial. Debe definirse un orden y un manejo de márgenes, lo que en algunos casos significa presentar algunos editoriales sangrados, otros con margen y la solución más común: imágenes sangradas alternadas con otras con margen en un mismo editorial (esta solución es común en otras publicaciones). El editorial que motiva esta entrada estaba pensado para ser publicado en página sangrada, para así acentuar el patrón de perspectiva que se repetía doble-página tras doble-página.

En cuanto a la edición de las imágenes, creo que las mejores fotografías se encontraban en el final del editorial: la iluminación nocturna funcionó mejor que la diurna, ganando en espectacularidad y produciendo mejores resultados. En esas últimas fotos, el estilismo se valía de marcas más comerciales, cuya aparición podía apoyar las relaciones comerciales de la revista con posibles pautantes, un tema que es parte de la realidad económica de los medios editoriales.

He dicho casi todo sobre la publicación de este editorial. Por longitud, edición y diagramación, terminamos en una historia mal contada.



Les dejo aquí copia del material como se envió. Aclaro aquí, que el material se envió numerado y presentado todo en doble pagina, (aun siendo 1 doble pagina y 8 fotos a página sencilla)  para que al armarse quedara en el orden que deseábamos para su publicación. 
Para version con créditos pueden verlo aqui









[1] Otra entrada muy similar sobre los problemas de presentación del material: http://elmomentoconstruido.blogspot.com/2011/08/del-diseno-grafico-el-editorial-y-otras.html
[2] De este tema, las condiciones de algunos sitios que reciben contribuciones,  toca hablar mas adelante.

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sábado, 31 de mayo de 2014

Dos cuentos en uno.


Text in english, here





“Como adicto a los fondos blancos, me resulta extraño que un fondo gris nunca sea descrito como un fondo vacío, con un fondo blanco es muy difícil evitar que los elementos gráficos tomen el control. Es muy difícil dar un contenido emocional a algo tan completamente gráfico y potencialmente caricaturesco, dominado por el fondo rígido, y ahí reside desde luego su importancia y el desafío que supone.”
— Richard Avedon —



“De las vacas sagradas se hacen las mejores hamburguesas”
— Rober Kriegel – David Brand —



Mucho se ha dicho sobre los editoriales de moda: que ilustran la tendencia, que su origen esta en las historias de foto reportaje que se utilizo para la imagen periodística en revistas como Vu o Life, que son un medio de expresión de diseñadores, estilistas, maquilladores y fotógrafos. Así mismo se habla del mínimo de páginas que por lo que he visto nunca es inferior a 6 y generalmente es en promedio de 10 páginas, sin estar obligado a detenerse en ese número.

Es claro también que no es una colección de fotos acerca de la misma prenda, lo menciono debido a que en estos días revisando sitios donde reciben editoriales para publicar me llamo la atención que en varios repetían anotaciones al respecto, por lo que supongo que es un error frecuente en el material que les presentan a su consideración.

Que ilustran la tendencia me parece una generalización acertada, pero en realidad creo que un editorial habla de una serie de prendas reunidas para tal fin a partir de un hilo conductor, siendo la tendencia el concepto mas recurrente, pero puede ser también a partir de un diseñador, un tipo de prenda o silueta, una situación de uso o cualquier otro concepto que un editor de moda considere valido y comunicable para agrupar las prendas.

Lo otro que considero claro es que un editorial de moda o una historia de moda, como quieran llamarla, es la pieza máxima de la unión de la fotografía y la moda, o mejor dicho de la fotografía de moda. Es por lo anterior que gran parte de la historia de la fotografía de moda se cuenta a partir de las imágenes publicadas como editoriales de revistas y menos atención se presta a las imágenes que han sido utilizadas publicitariamente.

Hablando de lo fotográfico es claro que el editorial es el formato donde se manifiesta de manera más clara el estilo de los fotógrafos, de los más creativos y los más repetitivos también, ya que toca decirlo: a veces con un par de editoriales de un fotógrafo ya se han visto todos, al menos respecto a lo fotográfico. También es claro que no todos los fotógrafos responden a un estilo definido a la hora de realizar sus editoriales, pongo por ejemplo el trabajo de Patrick Demarchelier el cual fuera de su perfecta ejecución y lineamientos conservadores dentro de al fotografía de moda, no tiene un grado de definición tal que permita identificarlo como si sucede con el de algunos de sus colegas.

Mas el editorial no solo responde a las necesidades estéticas de los fotógrafos, lo hace principalmente a las necesidades del medio que lo pública, esta línea es más difícil de percibir ya que en ella se conjugan múltiples estilos gráficos, fotográficos y de estilismo o styling además de tener limitado acceso al material rechazado y las razones de su no publicación. Un par de ejemplos al respecto son el documental September issue y el libro unseen vogue.

En el editorial confluyen no solo una visión de la moda, una necesidad de comunicación sino también una visión de lo fotográfico. Esos tres elementos se unen para dar vida a un editorial.

Lo interesante de lo anterior es que si los dos primeros asuntos son claros el tercero pude ser muy libre, lo que no significa desarticulado sino que puede funcionar sobre cualquier concepto fotográfico que permita desarrollar los dos primeros aspectos. Es por esa razón que el lenguaje de la fotografía de moda ha podido evolucionar tan libremente: si miramos con detalle las imágenes que la historia de la fotografía de moda nos muestra y partiendo del hecho que la necesidad de comunicación poco ha evolucionado, veremos que dejando la moda de lado — prendas, maquillajes peinados e incluyamos poses — la otra gran evolución esta en lo fotográfico, en la manera de contar la historia, sus recursos visuales, en sus diferentes contextos y en su estructura. Es de aclarar que la historia de moda no esta obligada a tener una narrativa como su nombre historia sugiere, cuenta algo pero no es una narrativa de hechos, esta solución aunque valida no es la más frecuente. Pero es claro que tienen un hilo conductor, en realidad mínimo dos el de la moda y el fotográfico el cual en la mayoría de los casos es una propuesta estética.

Analicemos por ejemplo el manejo del espacio, siempre me ha parecido muy particular que nadie se queje de lo repetido que puede ser el espacio en las fotos en estudio, el mismo fondo a nadie parece molestar, es mas se vuelve una elemento atractivo, y en ese sentido la cita de Richard Avedon con la que abro esta entrada es una reflexión valida al respecto. 
Pero cuando un espacio real se repite en varias fotos no falta el que cree que el editorial esta des-estructurado, o cuando uno manifiesta la intención de realizar un editorial en dos espacios, que no necesariamente tengan un hilo conductor, te manifiestan que eso no se puede hacer. Como si la única opción de uso de un espacio en una producción fotográfica y en un editorial específicamente, significara pasear por toda la locación buscando ángulos diferentes.

Pues bien, traigo dos editoriales (ver abajo[1]) para demostrar que, lo anterior es posible, y para más contundencia los dos en la misma Vogue, la española del mes de marzo de este año. Miren como no solo se repite la solución de estudio sino también el otro espacio que comparte la historia, como en LA MASAI BLANCA el color se le asigna a uno de los espacios y el blanco y negro al otro, lo que tampoco es obligatorio  ya que observamos que en el otro editorial no sucede, así mismo el espacio de la ventana es repetitivo, y no esta para nada mal. 
Y toca agregar: como Vogue ya lo publica, desde ahora dicha solución es legitima.

Sea el momento de recordar que la fotografía de moda tiene como una de sus fuentes de inspiración el arte y el arte actual habla de la repetición, repite sus formas sin cansancio, o hasta el hastío; usted decide.




[1] Publico aquí los dos editoriales en cuestión, distribuidos de igual forma que en la revista, asunto que también es importante.








LA MASAI BLANCA (THE WHITE MASAI) 
Photographer: Cuneyt Akeroglu
Stylist: Belén Antolín
Hair: Angelo Seminara
Make-up: Lisa Aldridge
Model: Arizona Muse






 


 


 


 


 








MÍNIMA EXPRESIÓN (MINIMUM EXPRESSION) 
Photographer: Miguel Reveriego
Stylist: Belén Antolín
Hair: Tamara MacNaughton
Make-up: Serge Hodonou
Model: Jessica Miller


















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miércoles, 14 de mayo de 2014

Podría ser una imagen de campaña.


Text in english, here




“Lo que me gusta acerca de la fotografía es que captura un momento efímero, imposible de reproducir”
― Karl Lagerfeld 
―



“Mi relación con los productores y fotógrafos, es una relación que tomo años.”
― Alexander McQueen ―




Hay cosas que me cogen por sorpresa, ya que no estoy pendiente de los diseñadores y sus colecciones con la avidez que manifiestan u obliga a muchos personajes de la industria. Mi asunto es mas lo fotográfico pero en este momento tampoco estoy en uno de esos ciclos de búsqueda asidua para conocer nuevos fotógrafos y sus trabajos.

En otras palabras: por estar desinformado, o mejor —en estos días— mas concentrado en los textos que en la imagen, hay cosas que en su momento me cogen fuera de base, por ejemplo: las fotos del tan polémico desfile de Chanel en el supermercado. He de confesar que al ver las primeras imágenes en las redes creí que eran sobre su última campaña y no su último desfile. Pero eso no es todo: he de confesar que en ese momento, me encantaron las fotos de esa última campaña. (Tanto que escribo de ellas varias semanas después cuando el evento ya no es noticia pero la reflexión que permite me parece sigue siendo pertinente).



Luego de caer en cuenta a que se referían las imágenes, una admiración cambio por otra: para mi es una de las mejores puestas en escena de desfiles que he visto en los últimos tiempos, y no me refiero al asunto de presupuesto, el cual sabemos casi ilimitado y que se manifiesta no solo en el maravilloso surtido de los estantes sino principalmente en la solución del espacio el cual no solo permitió a los invitados ver cómodamente la colección sino que permitió a los fotógrafos y camarógrafos realizar unas imágenes tan buenas que en algunos casos son superiores a muchas imágenes de campañas que vemos para diferentes marcas de moda.

Y he de aclarar que no estoy proponiendo que las fotos de campaña sean de las imágenes de los desfiles, aunque en algunos casos donde el resultado de las imágenes es de gran calidad no me parece mala idea.

El punto es reflexionar es el compromiso por parte de los organizadores de un desfile de aumentar las posibilidades de realización de buenas imágenes por parte de los fotógrafos y camarógrafos presentes. Creo no hay lugar a duda que un desfile es un evento para la prensa y los principales compradores. El asunto que a veces creo no todos tienen tan claro, es que el desfile no es solo sobre el bienestar y las relaciones publicas con los directores de medios que están en las primeras filas del evento, también es de igual importancia para la comunicación que se espera lograr que  la calidad de las imágenes que se logren en el permitirán acompañar las opiniones de los editores de moda presentes. De algo similar, la baja calidad de las imágenes que se producen en la primera fila hablamos hace días en otra entrada. (Link)
Seguramente es cierto que hay eventos que serán informados sin importar mucho la calidad del material que presenten, mas no todos califican para este tipo de excepciones, y de alguna manera los jugadores que están esperando destacarse y utilizar la prensa a su favor con seguridad necesitaran que la calidad de las imágenes de su evento sea superior a la media.

Es claro que una cosa es un evento único desarrollado desde cero en un espacio y con una puesta en escena exclusiva como el de Chanel y los desfiles de las principales casas de moda, y otra muy distinta los eventos como los que suceden en una misma pasarela por ejemplo nuestras pasarelas en Colombiamoda. Hago la anotación porque ya me imagino, dentro de ese espíritu de copia de lo que funciona afuera y se presenta como un descreste adentro a los venteros ambulantes en el centro de una de nuestras futuras pasarelas.

Pero la reflexión de fondo es la misma y no es nueva en este blog: a veces creo, y con suficiente información por estar ahí ocasionalmente, que los organizadores de los desfiles trabajan con la lógica de que todos los que están en la tarima de prensa están obligado a tomar las fotos y los editores a publicarlas como si no hubiera unos estándares técnicos y estéticos que esas imágenes deben ofrecer. Al respecto les digo a mis estudiantes que no es lo mismo ser seleccionado por la prensa local para la cual es evento es noticia obligada que para la prensa internacional la cual tiene material de todo el mundo para reseñar. De lo anterior hay casos publicados en este blog link

Ya para terminar les dejo las imágenes  de otro desfile, el de Alexander McQueen F/W 2014 de las cuales algunas también podrían ser imagen de campaña. O al menos son mejores que muchas que son construidas por otros con tal fin.


Al final no creo que sea coincidencia, ambas marcas tienen una cultura manifiesta y gran conocimiento sobre como funciona la imagen fotográfica. 






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lunes, 7 de abril de 2014

Muchos, no es mejor.


Texto en ingles, aqui

“Menos es mas”
— Ludwig Mies Van Der Rohe —


 "Una máquina puede hacer el trabajo de 50 hombres corrientes. Pero no existe ninguna máquina que pueda hacer el trabajo de un hombre extraordinario."
— Elbertt Hubbard —

"Nuestro trabajo debería hacer soñar a la gente."
— Gianni Versace —




Cada día hay más fotógrafos, su cantidad aumenta considerablemente, lo que no necesariamente hace que la calidad de las fotografías que vemos día a día sea mejor. Con esta cantidad de fotógrafos que tratan de abrirse camino, aparece una baja de la calidad de la imagen fotográfica en casi todos los medios patrocinada por una muy deficiente capacidad de evaluar lo fotográfico por parte de aquellos que a la hora final deciden que material publicar: empezando por los propios autores para terminar en muchos autodenominados editores.

Atrás ha quedado el famoso menos es mas, que aplicado a lo fotográfico hablaba de la foto final, aquella que sobrevivía a un riguroso proceso de selección y se erigía como la imagen triunfante de una sesión fotográfica, sinónimo de la comunicación mas eficiente y contundente. Imagen única también como consecuencia de los costos de su publicación. Hoy queremos muchas fotos, su calidad no importa, queremos mil tomas distintas del mismo sujeto para compartirla en otras mil redes distintas gracias a un bajísimo costo de publicación donde en muchos casos como imagen no marcara la diferencia; pero ayudaran al ego a manifestarse como presente en una producción fotográfica, yo estuve allí‼

Digo lo anterior ya con cada vez mas frecuencia ve uno a los clientes, los directos beneficiarios de la imagen, y en pocos casos a otros responsables de la imagen mas preocupados por hacer una foto con su celular que por estar pendientes de la imagen final que se esta produciendo, surgiendo la duda de si saben que en realidad que esta en juego la imagen de su marca, su producto, la imagen como proyección de su trabajo y no una foto para el recuerdo.

Viene a mi memoria la anécdota de un fotógrafo al que el cliente le mando a pedir que si tenia X foto, refiriéndose no a la prenda que aparecía en la imagen sino como si él la hubiera tomado desde la misma posición y ángulo en el que el cliente estaba. Su celular era el centro de la producción fotográfica.

Por otro lado veo cada vez a mas de nuestros fotógrafos hablando que lo profesional es la manera de usar la cámara, no la de construir la imagen. Que describen como profesional que el fotógrafo ofrece sus equipos dispone de lugares para la toma y archiva y edita el resultado del trabajo, asuntos que no se reflejan directamente en la imagen final y que en otras latitudes, son atributos del profesionalismo del fotógrafo ya que los clientes a través del productor de la imagen son los que pagan directamente las locaciones, alquilan los equipos necesarios y consiguen como servicios adicionales el guardado y retoque de las imágenes. Latitudes donde el fotógrafo ofrece un sencillo y fundamental servicio: hacer una imagen que sea contundente a la hora de comunicar.

El resto son simple palabras.