The Constructed Moment

This blog discusses the way in which we design, make, select, evaluate and publish fashion and advertisement photographies as a sub-genre. This is a place of reflection. We have no unveiled truths, yet we are seeking answers.


Mostrando entradas con la etiqueta Diseño Editorial. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Diseño Editorial. Mostrar todas las entradas

viernes, 29 de mayo de 2015

De editores y editoriales de moda.





Nuestro problema básico radica no en la imitación de las apariencias,
sino en la falta  de conocimiento de los procesos que las logran




Las palabras editar, editor y editorial inicialmente se refieren a la acciones relacionadas con los medios impresos.

La palabra editorial se refiere al artículo de fondo de un medio impreso, una de las versiones mas populares de los editoriales son aquellas en las que los medios defienden una postura y aunque la RAE diga que no es firmado, con el paso del tiempo la definición de orientaciones de los medios pasa de ser un asunto de sus tendencias políticas y en aras de la independencia de estos queda a cargo del director general y empieza a aparecer firmada generalmente bajo el titulo de carta del director o algún nombre similar.

Cuando pensamos en los editores, aunque con funciones diferentes de acuerdo al editor que nos ocupe: cinematográficos, de televisión, literarios y los de moda, encontramos que todos ellos tienen en común su tarea de seleccionar y agrupar,  para su presentación final un material disponible: léase material fílmico, escritos y productos de moda respectivamente. El editor de moda por ejemplo selecciona entre los diferentes eventos de moda o desfiles cuales deben ser reseñados en su publicación y para tal fin, por razones de espacio de impresión debe seleccionar los vestidos, accesorios, complementos entre otros que considere aparecerán impresos.

Esta selección de productos se publica de diferentes maneras: en algunos casos van solos reseñados muy parecido a lo que llamamos la foto de catálogo, en otros con ayuda de estilistas y/o directores de arte se realizan en la forma de Still life, como  ejemplo están las cada vez mas frecuentes ediciones de accesorios y complementos de revistas como Vogue y similares. Por último algunos productos terminan siendo reseñados en una de los apartes principales de la publicación llamado historia de moda, o editorial de moda;  sección que retoma las formas de los foto reportajes que introdujeron revistas como Vu, y Life tratando de establecer una narración visual para presentar una serie de productos seleccionados por un editor de moda para tal fin. El criterio de selección mas popular en la actualidad son las tendencias de moda, pero son válidos otros criterios que el editor considere pertinentes, por ejemplo, el hacer un homenaje a determinado diseñador o hacer una recopilación de algún tipo de prendas con alguna característica específica.

Desde los comienzos de Vogue, Conde Nast con la ayuda de el Dr Agha en los inicios y Alexander Lieberman de 1944 a 1961[i] como sus directores artísticos y del lado de Harper's Bazaar Alexey Brodovitch con igual tarea, estuvieron en la búsqueda y ayudaron a la formación del talento de fotógrafos que hoy son fundamentales para la historia de la fotografía de moda; nombres como Beaton, Munkacsi, Steichen, Avedon y Penn por citar algunos. La función de esta nueva generación de fotógrafos de moda para las revistas era desde su inicio producir imágenes llamativas que ilustraran los productos que en ellas aparecían, razón por la cual hasta nuestros días y en búsqueda de esa novedad son las revistas las que más libertad creativa otorgan a sus fotógrafos para ilustrar las imágenes de moda. 

Es por eso que el editorial de moda como tal no solo se reduce a una tradición fotográfica asociada a una cantidad de imágenes heredadas de los ensayos fotográficos del foto-reportaje. Se refiere principalmente a una selección de objetos  que hablan del estado actual de los productos de la industria, y es en ese discurso de aquello que nos presenta y no en la cantidad de fotos que esta la razón de llamarlo “de moda”.

Asi que no se confundan llamando editorial de moda a una serie de fotos de una misma prenda donde no hay un discurso de moda y tampoco un discurso fotográfico ya que en un ejercicio serio solo una de esas fotos sobreviviría para ilustrar la prenda y las otras por mas buenas que pudieran ser, no serian publicadas. También es necesario entender que la moda como industria se debe a la comercialización repetitiva de productos y que el fin de los editoriales de moda es la presentación de la ultima versión de estos,  y si la única prenda de su editorial es sacada de algún armario por favor piénselo dos veces antes de llamar a esa serie de fotos de una prenda de armario, un editorial de moda. 




editar.
(Del fr. éditer).
1. tr. Publicar por medio de la imprenta o por otros procedimientos una obra, periódico, folleto, mapa, etc.
2. tr. Pagar y administrar una publicación.
3. tr. Adaptar un texto a las normas de estilo de una publicación.
4. tr. Organizar las grabaciones originales para la emisión de un programa de radio o televisión.
5. tr. Inform. Hacer visible en pantalla un archivo.


editor, ra.
(Del lat. edĭtor, -ōris).
1. adj. Que edita.
2. adj. Inform. Dicho de un programa: Que permite redactar, corregir, archivar, etc., textos registrados en ficheros de símbolos. U. t. c. s. m.
3. m. y f. Persona que publica por medio de la imprenta u otro procedimiento una obra, ajena por lo regular, un periódico, un disco, etc., multiplicando los ejemplares.
4. m. y f. Persona que edita o adapta un texto.
~ responsable.
1. m. y f. Persona que, con arreglo a las leyes, firmaba todos los números de los periódicos políticos y respondía de su contenido, aunque estuvieran redactados por otros.
2. m. y f. coloq. Persona que se da o pasa por autor de lo que otro u otros hacen.



editorial.
1. adj. Perteneciente o relativo a editores o ediciones.
2. m. Artículo de fondo no firmado.
3. f. Casa editora.


Real Academia Española © Todos



[i] Luego del 1961 pasa a ser director editorial de publicaciones Condé Nast en Estados Unidos y Europa




138

jueves, 10 de julio de 2014

Una historia mal contada




“Un fotógrafo sin una revista a sus espaldas
 es como un agricultor sin campos”
―Norman Parkinson —




Últimamente —hoy sin éxito— trato de escribir sobre asuntos donde no estoy involucrado directamente. Aunque este blog en su esencia es de opiniones personales sobre lo que considero correcto al momento de crear, realizar o publicar fotografías, la distancia al hablar de temas de terceros puede darme la suficiente objetividad para escribir estas líneas.

Hablando de subjetividades, creo necesario aclarar que parte de mi educación fotográfica viene de las revistas de moda, desde hace ya varios lustros compraba con ansiedad y cada que podía revistas como Vogue, Elle o Harper’s Bazaar aun sin entender la complejidad del mundo de moda que ellas describen. Podría confesar que añoro el lineamiento de diseño de la Elle de los 80, soy fanático del gran formato de W y aun conservo algunos de los ejemplares de cuando era tamaño tabloide. Particularmente, al día de hoy, el diseño de la Vogue italiana es de mis favoritos: una mezcla de lo viejo con lo nuevo, la tradición de la moda y la vanguardia. Para terminar este listado de publicaciones: cada vez admiro más a la Vogue española, una revista que corre riesgos y sorprende sin dejar de ser comercial, algo fundamental en este medio. No es el simple ejercicio de llenar la parrilla de contenidos, es dar un enfoque distinto a lo que vemos, de sorprender (dos intenciones muy fotográficas). Para resumir: lo que más admiro de las revistas extranjeras es su capacidad de asombrar, de dar nuevas formas a lo viejo (esa última intención es muy de moda).

Básicamente hay dos tipos de editoriales que aparecen según la publicación: las asignaciones y las colaboraciones.
En el primer caso, la revista te indica el tema y te da las directrices generales de lo que va a realizarse. Este trabajo suele ser pagado, asumiendo la publicación el costo de producción además del salario de todos los colaboradores.
Las colaboraciones, por otro lado, son trabajos que generalmente realizan colectivos: fotógrafos, estilistas, maquilladores, peinadores o modelos, por nombrar algunos. Estos colectivos buscan la divulgación de su trabajo en un medio que les ofrece publicarlo sin ninguna contraprestación económica ni pago de los gastos de producción. Pueden ser solicitudes directas pero también pueden ser proyectos presentados al medio buscando que sus editores decidan publicarlo.
En este último caso, el espacio para mostrar su trabajo es la contraprestación que obtienen aquellos que ofrecen su tiempo y recursos en la realización del editorial.

Yo estoy convencido de que un fotógrafo de moda debe publicar en revistas. Estas publicaciones no solo son dinamizadoras de la industria de la moda, sino también del éxito de los fotógrafos que en sus páginas aparecen. Es probable que el lucro económico de un fotógrafo llegue de sus trabajos comerciales (los cuales son varias veces mejor pagados que sus proyectos editoriales), pero son las revistas las que permiten a estos profesionales consolidar su estilo fotográfico y enriquecerlo, ofreciéndole un espacio creativo libre de las restrictivas necesidades comerciales de las marcas. Irónico que al final las marcas terminan adoptando estéticas editoriales: todos hemos tenido un cliente que nos señala una revista indicándonos que quiere algo así.

Bueno, luego de la anterior diatriba de culebrero (ambientando la historia), va el tema central de la entrada. No me siento satisfecho con la publicación de uno de mis trabajos recientes en una de nuestras nuevas publicaciones de moda. Hay varios elementos por analizar, así que intentaré ser ordenado y no atropellar las ideas.

Aclaro también que es una crítica difícil, pues involucra personas que considero amigas, a quienes les reconozco su vocación, esfuerzo y entusiasmo por lanzarse a un proyecto editorial de moda en Colombia. No es la primera o la última vez que lean en este blog que nos falta construir cultura fotográfica, de moda y editorial. Es posible que a muchas personas dentro de la industria les cueste entenderlo.
Lo único que falta para empezar es citar la filosofía Corleone: “no es personal, solo son negocios”. Por favor, tómenlo así, ya que la única forma de construir esta industria de moda es haciendo ejercicios de opinión sobre nuestras disciplinas, como medio de reflexión, reconociendo dónde debemos mejorar y siguiendo adelante.

Estamos hablando de Focus Magazine en su 3ra edición (link). Creé para ellos un editorial con el estilismo de Tatiana Moreno, sobre una idea de ella, inspirada una frase de Pierre Balmain “Lo más importante del vestido es la espalda. Es el último recuerdo que dejas al salir de un salón”.

Inicialmente pensamos en expresar esta idea en un solo plano y reflejar página a página cómo se alejaba, mas el día de la realización las cosas se dieron para ir variando los espacios, por lo que definimos como unificador el uso de la perspectiva geométrica en la imagen, como un patrón que se repetiría toma tras toma. Los elementos variables serían los diferentes espacios y la iluminación, manteniendo todas las poses de espalda. Realizamos un editorial de 10 páginas, contando con que el cierre del lomo del cuadernillo que partiría las dobles páginas, nos permitiría jugar con el centro de perspectiva. En otras palabras, era un editorial pensado para ser impreso. Lo que constituía un juego del espacio que no había visto anteriormente en ninguna otra publicación. Por tema y desarrollo, cque entregamos una historia sólida.

Van imágenes de como se publico. (Tomadas de la edición virtual)







Tengo varios comentarios sobre la cantidad de fotos, la distribución, el diseño y la edición, casi todos enunciados en una entrada anterior. [1]

Se publicaron solo 4 imágenes para 5 páginas, cortando la historia por la mitad. Está claro que es decisión del editor definir la cantidad de imágenes a publicar y la cantidad de editoriales en cada publicación. Se publicaron 10 editoriales con entre 4 y 6 páginas. El máximo de la publicación es el mínimo que se usa intencionalmente para un editorial. De 50 páginas separadas para editoriales se podrían realizar 6 editoriales de 8 páginas cada uno, o 5 editoriales de 10 páginas. Seguimos hablando de una buena cantidad de editoriales, superior al de muchas publicaciones.

Esto es un dilema de cantidad vs calidad.

Muchos editoriales cortos no hacen una mejor publicación. Debemos aclarar que nosotros asumimos una cantidad mínima de páginas, pues nunca nos definieron un límite (la mayoría de espacios para editoriales colaborativos dan instrucciones con este criterio[2]).

El segundo punto de análisis es la distribución: rematando el editorial en página par para ubicar publicidad al frente. Si bien es una práctica que gana terreno en publicaciones más comerciales, aun y afortunadamente las grandes revistas de moda aún no sucumben. Esta diagramación no resulta ventajosa para la historia editorial o para la marca pautante, pues se trata de mensajes diferentes, robándose mutuamente una interpretación del lector.

Algo similar ocurre con algunos editoriales, en esta publicación, que incluyen a su interior el texto del respectivo artículo, rompiendo la magia y continuidad del editorial con un corte de texto.

Otro tema para analizar es la plantilla de diseño en la que se montaron todos los editoriales: los mismos márgenes blancos enmarcando cada imagen. Solo vi sangrada una doble página. Me parece que parte del trabajo del diseñador es darle el mayor impacto visual al material presentado en la publicación, dentro de las posibilidades del lineamiento editorial. Debe definirse un orden y un manejo de márgenes, lo que en algunos casos significa presentar algunos editoriales sangrados, otros con margen y la solución más común: imágenes sangradas alternadas con otras con margen en un mismo editorial (esta solución es común en otras publicaciones). El editorial que motiva esta entrada estaba pensado para ser publicado en página sangrada, para así acentuar el patrón de perspectiva que se repetía doble-página tras doble-página.

En cuanto a la edición de las imágenes, creo que las mejores fotografías se encontraban en el final del editorial: la iluminación nocturna funcionó mejor que la diurna, ganando en espectacularidad y produciendo mejores resultados. En esas últimas fotos, el estilismo se valía de marcas más comerciales, cuya aparición podía apoyar las relaciones comerciales de la revista con posibles pautantes, un tema que es parte de la realidad económica de los medios editoriales.

He dicho casi todo sobre la publicación de este editorial. Por longitud, edición y diagramación, terminamos en una historia mal contada.



Les dejo aquí copia del material como se envió. Aclaro aquí, que el material se envió numerado y presentado todo en doble pagina, (aun siendo 1 doble pagina y 8 fotos a página sencilla)  para que al armarse quedara en el orden que deseábamos para su publicación. 
Para version con créditos pueden verlo aqui









[1] Otra entrada muy similar sobre los problemas de presentación del material: http://elmomentoconstruido.blogspot.com/2011/08/del-diseno-grafico-el-editorial-y-otras.html
[2] De este tema, las condiciones de algunos sitios que reciben contribuciones,  toca hablar mas adelante.

130

jueves, 27 de junio de 2013

Del frente, o sobre las portadas



"La primera impresión es la que cuenta"
Anónimo


"Nunca tienes una segunda oportunidad para causar una primera impresión."
— Anónimo 





Leía en días pasados una columna (link) sobre las portadas de nuestras publicaciones de moda, las dos principales, y la autora llegaba a la conclusión de que en ellas se aprecia un estancamiento.

Dicha columna fue hace ya más de dos semanas, y desde eso llevo dándole vueltas al contenido de esta entrada: ¿de qué se debe hablar cuando hablamos de portadas? De su funcionalidad: para muchas publicaciones la portada es el gancho principal ya que las utilidades provienen de la venta en quiosco de la revista, las suscripciones cubren los gastos, pero la utilidad viene de la pauta y principalmente de lo que se venda de cada edición. En otras palabras eso obliga a que la portada llame la atención, obligue al espectador a mirar la revista y posiblemente a comprarla.

En entradas anteriores (link) hemos comentado como ciertas publicaciones han construido en sus portadas un lenguaje propio, y citó como ejemplo a i-D y Catalogue lo cual no indica que todas las revistas lo hagan de esa manera o que por repetir un esquema visual tengamos automáticamente un lenguaje. También encontramos en otras publicaciones soluciones para sus portadas diametralmente distintas a la creación de un lenguaje e igual de efectivas. En lo gráfico por ejemplo hay publicaciones que han prescindido de la cantidad de titulares presentando solo una excelente imagen y el encabezado de la publicación. Además esas portadas atacadas de texto creo que están lejos de establecer esa relación de lujo y moda que se hace imprescindible en esta gama de publicaciones hoy en día. Esa cantidad de avisos en portada creo se acercan más al volante de calle donde el papel es escaso y la capacidad de síntesis también, hojitas tan llenas de textos que dan pereza el solo buscar por donde comenzar a leer. La relación del lujo con el exceso se manifiesta en las publicaciones con el vacío, una hoja en blanco no es un desperdicio. Ese espacio vacío en el papel es tan lujoso como varios metros cuadrados de más en un apartamento, es una manifestación de abundancia y ostentación; simbolización del lujo.



Portadas de Steven Meisel para Vogue Italia 2005-2012

En lo fotográfico pongamos el ejemplo de Steven Meisel para Vogue Italia, el mismo fotógrafo la misma revista pero una gran variedad temática y estética. En este caso las portadas están atadas al editorial que realiza, no tienen un lenguaje propio mas allá de la novedad y variedad que nos presenta en su trabajo, tal vez por eso son tan exitosas, porque siempre son distintas. Porque decir que es uno de los mejores fotógrafos de moda, que nos presenta una buena ejecución técnica y un gran entendimiento del fenómeno que fotografía es generalizar. Me parece más importante recalcar, en el marco de este tema, que es uno de los fotógrafos más creativos de la industria.


Algo más?


Yo creo que si: las portadas son una manifestación de intención de la revista, no solo información de su contenido, sino un resumen de su propuesta estética, son una muestra de cómo se soluciona no solo gráficamente sino también fotográficamente. Pero en esto no hay nada que aquí no se haga.

Por ejemplo los inicios de Infashion y Fucsia: ¿Recuerdan que las primeras Infashion tenían tres portadas? Luego dos y ahora una. Seguramente un gran sobrecosto, pero los diferenciadores lo son: esas tres portadas eran un resumen de revista, algo acertado, y eran una característica única que no recuerdo de manera permanente en otra publicación de moda, un diferenciador que al fin y al cabo desecharon. Cuantas publicaciones buscan un diferenciador y aquí los desechamos. Fucsia hizo lo propio sus primeras portadas incluían el color fucsia, hasta que se destiño; en realidad era una propuesta más difícil de mantener. Bien por el intento. ¿Y ahora que queda? De vez en cuando una aparición especial del fucsia en portada. Como caso positivo tengo la revista del tesoro principalmente en el aspecto de diseño, lo fotográfico no da para ejemplo. La revista del tesoro creo la tiene clara, saben que no son una revista de quiosco, ¿han notado que el cabezote no está en la parte superior?, decisión muy acertada a mi parecer, cuando se entienden las razones[i] de las cosas, es fácil entender las modificaciones y su acierto o desacierto.



En otras palabras en nuestro caso lo gráfico está bien, en términos del diseño editorial. Pero en su ejecución mes a mes creo toca decir que me parecen más innovadoras, en ese aspecto, las portadas de Soho que las de nuestras revistas de moda. Parece que copiaran la plantilla de numero en número, y por ende el trabajo de diseño gráfico es cambiar los textos y definir en qué color van para armonizar con los colores de las prendas que las modelos lucen. ¡Aburrido!

 
Portadas revista Infashion 2011-2013



Portadas Revista Fucsia  2011-2013


Nos queda entonces lo fotográfico.  

Pero para ser honestos lo fotográfico en nuestras portadas está sometido a tres cosas: Primera una celebridad local para fotografiarla, celebridad local mata buena modelo por más que esta de una foto más impactante (en aras de esta honestidad que me embarga, generalmente los editoriales de celebridades en las revistas son más sosos, que los editoriales de moda). Y queda un aspecto adicional ya que a veces ya no nos conformamos con celebridades locales sino que utilizamos celebridades internacionales, lo cual puede ser llamativo, pero contraproducente: en el sentido que la portada debe tener la calidad para competir con la iconografía previa de la celebridad presentada. Les dejo para que juzguen.






Segunda (cosa a la que está sometido lo fotográfico en nuestras portadas, por si se des-concentraron con las imágenes)  el “look” de la modelo en portada, un “look” interesante mata buena fotografía. Así la mayoría de los que compren una revista no puedan diferenciar porque una combinación de prendas es mejor que otra, pero si puedan hacer distinciones en la calidad de lo fotográfico, ya que en nuestro medio la alfabeticidad fotográfica es mayor que la alfabeticidad de la moda. Además que en esta última sus variaciones son más rápidas que en la estética fotográfica por lo que cuando se privilegia el "look" sobre la foto. Se privilegia para un grupo de lectores más reducido. O en otras palabras queda una base más amplia para decir que está mal.

Tercera recursos, porque para nosotros la portada es una foto más, no una foto única, una buena portada requiere tiempo, cuidado y disciplina, un día de fotos y opción de portada no siempre producirá una buena portada, no hay suficiente tiempo, generalmente se hace cuando ya todos están cansados. No es lo mismo cuando en un editorial se hacen fotos que puedan ser opción de portada dentro de la estética del editorial. Porque cuando se hace una portada que debe tener características diferentes: es una sesión dentro de otra sesión. Creo produciría mejores resultados hacer editoriales con una imagen de más teniendo presente que se deben presentar opciones de portada, así habría mejor material para escoger la mejor imagen, sin descompletar el editorial, o repetir la imagen al interior de la revista cosa que no creo adecuada. De esa manera habrían más opciones para portada; para buscar el mejor look, la mejor modelo o celebridad y la mejor fotografía.

Porque un inicio es que en la portada este lo mejor.




[i] El cabezote en la  parte superior es consecuencia de la ubicación de revista en quiosco, ya que se ponen escalonadas y es esta la única parte que sobresale. . 


miércoles, 7 de noviembre de 2012

Son 150







"El espíritu de descubrimiento y la celebración de lo singular y nuevo es lo que hace a una gran editora."
    MARC JACOBS —
Sobre Diana Vreeland




“Mi papel en una revista consiste en concebir la mezcla adecuada de los diferentes temas y estilos de los fotógrafos”
— DONAL SCHNEIDER —
Director artístico de Vogue Francia 1994- 2002






A punto de dejar de circular su edición 150, y ya en línea, no podía dejar de pasar la oportunidad de escribir nuevamente acerca de Soho. Si se preguntan porque la menciono permanentemente en el blog, es básicamente por dos razones: la primera es una de las revistas más vistas en el país donde frecuentemente se habla de la calidad de sus fotografías. La segunda es que creo que al estar en esa posición mucho de lo que en ella se hace termina siendo legitimado. Tanto lo bueno como lo malo, y es eso ultimo lo que a veces me preocupa consiente de la importancia de los medios impresos para el desarrollo de la fotográfica como arte y/o medio comercial.
Aclarado lo anterior lo diré cortamente: me gustó mucho la Soho 150, en su contenido más no en su forma.


Es de destacar y aplaudir que este número promociona la variedad en la estética femenina, belleza cotidiana lo llaman ellos, y de alguna manera mitiga el constante bombardeo de cuerpos perfectos,  aunque creo se puede decir, el mismo cuerpo puesto en diferentes rostros. Aclaro también que eso de cuerpos perfectos  es altamente discutible y es una posición que no lo defenderé.  (Para aclarar mi posición acerca de este punto pueden ver una entrada anterior.)

Íbamos entonces en que la variedad de cuerpos presentados en este número se convierte en un mensaje positivo, no se necesita el llamado cuerpo prototipo para ser bella, como diría el refrán , “ en la variedad está el placer” y este número trata de llenarnos de variedad, al menos en cuanto a modelos se refiere.

Pero la forma fotográfica me deja un sinsabor, parece que los fotógrafos colombianos, o al menos los de Soho, solo son capaces de hacer esta imagen cotidiana de rincón de casa con recursos técnicos pocamente elaborados?  A lo largo de sus 150 números la revista nos había presentado diferentes estéticas, pero estas cada vez se ven menos y parece empieza a predominar esta solución de la imagen. Si la revista habla de variedad ¿porque las diferentes estéticas para la elaboración la imagen no están representadas en este número?  Y aclaro que no tengo nada contra estas imágenes domésticas, lo que discuto aquí es una receta que resulta muy repetitiva, que ofrece muy poca variedad y más si tenemos en cuenta que es un numero demasiado grande.

Desde la portada se ve cómo será el postre diría Chespirito confundiendo un par de refranes, pero no la idea central que quiero expresar. Pongo en colación una serie de fotos de varios fotógrafos para que ustedes juzguen mi punto, me encanta la modelo de portada, odie el acabado chapucero de la imagen. ¿Porque no hacer una foto altamente seductora?  ¿es que ella no lo merecía?, ¿es que era difícil de hacer? ¿Es que no queríamos comunicar que la diversidad puede ser seductora? 



Porque a veces creo que en ese exceso de cotidianidad se está escondiendo una falta de elaboración técnica y conceptual, la cual puede ser util en algunos casos y del gusto de muchos pero no de todos y menos para un número tan extenso. Pareciera que una gran parte de las imágenes fueran de la categoría amateur de cualquier sitio erótico y no de la revista erótica mejor posicionada en este país. Miro por ejemplo la modelo 107 Ana Maria Cano, por cierto imágenes sin crédito, algo se destaca de esas imágenes, son una pausa en el camino, el negro y la luz frontal las hacen algo diferentes. Esa es la sensación de sorpresa, la que creo debió haber tenido todo el número,  no solo una sorpresa en la mujer presentada en cada imagen  sino en la estética fotográfica que se seleccionaba para acompañarla. 

Así hubiéramos tenido una verdadera celebración de la diversidad.



Pd
Les dejo este link para que miren variedad estética para el tema del desnudo.