The Constructed Moment

This blog discusses the way in which we design, make, select, evaluate and publish fashion and advertisement photographies as a sub-genre. This is a place of reflection. We have no unveiled truths, yet we are seeking answers.


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jueves, 4 de octubre de 2012

¿Y qué pasa con los derechos de imagen?




Por Mónica Restrepo Ruiz
Especialista en Propiedad Intelectual



En la entrada anterior estuve hablando un poco, así de forma general, sobre las fotografías y los derechos de autor. Mencionamos que en algunos supuestos los derechos de autor deberán ceder, como una serie de limitaciones, a otros derechos cuando concurran circunstancias que exijan ponderar entre unos y otros, como ocurriría en el caso de los derechos de la imagen. Por eso hoy vamos a hablar sobre los contenidos de estos derechos y la importancia de regular bien las relaciones que se tejen con ellos como elemento principal.

La imagen es una característica necesaria y natural del hombre. Refiere tanto a un contenido exterior como a un elemento de la personalidad por lo que con ella se proyecta y, en consecuencia, es la insignia por excelencia del ser humano para desarrollarse en los diferentes entornos sociales. Por esto, y dado que ella representa uno de los pilares por medio de los cuales se construyen las relaciones sociales, se ha reconocido a la apariencia del ser humano una determinada protección jurídica con el reconocimiento de los derechos de imagen. Cuando hacemos referencia a este derecho, aludimos a un derecho que se encuentra implícito en contenidos constitucionales, en particular, en aquellos que protegen el derecho a la intimidad, el libre desarrollo de la personalidad, el buen nombre y la integridad personal.

Por su parte, y aun cuando los derechos de imagen no hacen propiamente parte de los contenidos de los derechos de autor, éstos se encuentran también inmersos en la regulación de la Ley 23 de 1982 sobre derechos de autor y derechos conexos, y en particular en el Art. 87 de esta normativa. La Dirección Nacional de Derechos de Autor, por ejemplo, ha sostenido que el derecho de imagen, más que un derecho, es una facultad personalísima cuyo ejercicio se supedita a los contenidos de la Ley 23 de 1982, y el marco normativo de los  artículos 36 y 87 (Jurídica/Conceptos/2010/2-2010-10221). Estos dos últimos artículos refieren a la posibilidad que tiene toda persona a impedir que su retrato se exhiba o ponga en el comercio sin su consentimiento, salvo que se trate de retratos relacionados con fines científicos, didácticos o culturales, con hechos de interés púbico, o desarrollados públicamente. Si bien estas últimas circunstancias son una limitación a los derechos de imagen, en cada caso particular deberán analizarse las circunstancias especiales que dieron lugar a la obtención de imágenes y la finalidad para las que han sido tomadas, ya que podría ocurrir, por ejemplo, que a pesar de tratarse de un hecho desarrollado públicamente se requiera realmente la autorización expresa de su titular.

De acuerdo con lo anterior, el derecho de imagen conserva, al igual que los derechos de autor, dos importantes contenidos: un contenido moral y un contenido patrimonial. Dentro de sus contenidos morales, encontramos el derecho que tiene la persona a ser identificada como titular de la imagen que proyecta (ya sea por su nombre, seudónimo o incluso anonimato), a la integridad de su imagen, esto es, que no sufra alteraciones o modificaciones sin su autorización, y la posibilidad de revocar en cualquier tiempo autorizaciones previas que hubiese otorgado para la reproducción y difusión de su imagen, siempre y cuando se haga cargo de la correspondiente indemnización de perjuicios. Estos derechos, al estar necesariamente vinculados a la persona, son inalienables, inembargables, imprescriptibles e irrenunciables.

Por su parte, el contenido patrimonial es la materialización del derecho exclusivo y excluyente de divulgar, reproducir y distribuir su imagen, e impedir que terceros no autorizados realicen usos de aquella sin su expreso consentimiento. En esta categoría hacemos alusión a contenidos exclusivamente económicos, por lo que es susceptible de negociarse a cualquier titulo. El derecho de imagen resultar entonces ser un derecho cuyo ejercicio recae en exclusiva sobre su titular y a quien se le otorga paralelamente un derecho excluyente a impedir que terceros no autorizados realicen difusiones de él. En este contexto, todo ser humano tiene el derecho personalísimo a decidir cómo proyectarse (esto es, su apariencia) y los escenarios en que desea difundir dicha proyección. De igual forma, toda persona cuenta con la facultad excluyente de impedir que se realicen explotaciones no autorizadas respecto de su imagen, lo que incluye cualquier tipo de divulgación, comercialización, reproducción y alteración. Sobre este particular se ha pronunciado en repetidas oportunidad la Corte Constitucional, al sostener que las características externas de la persona, entendidas estas como su impronta, no pueden ser objeto de disposición y manipulación de terceros (véase por ejemplo la Sentencia No. T-090/96).

Por ello, la disposición sobre la imagen de una determinada persona dependerá necesariamente de la voluntad y consentimiento expreso de aquella persona a quien pertenece –y  en algunos supuestos de sus herederos. Esto resulta importante en la actualidad por los contenidos que suelen difundirse a través de la red y la vigente sociedad de la información, contenidos éstos que suelen incluir y explotar imágenes de personas a través de las cuales se exteriorizan y comunican una innumerable cantidad de contenidos y emociones, en su mayoría con fines comerciales. Es por esto que se aconseja siempre estipular de forma clara y precisa los alcances de un contrato de cesión de derechos de imagen (las condiciones espaciales y territoriales, y las modalidades de explotación). Lo anterior, porque cualquier uso no estipulado claramente en el contrato podría significar una violación al derecho personalísimo de imagen en tanto que sería una explotación no autorizada, con la que se estarían afectando los contenidos morales y patrimoniales de su titular.


miércoles, 20 de julio de 2011

La estética de la mentira



“En post confio”





Veía la semana pasada la portada de la Revista Cromos, “Natalia París se revela contra la esclavitud de la imagen  no quiere más photoshop y defiende la casusa de volver a la belleza natural”  (ver enlace http://www.cromos.com.co/personajes/actualidad/articulo-141857-natalia-paris-se-rebela-contra-el-photoshop)




Para mi la axila de esa portada tiene photoshop. No sé quién redacto el titular, si fueron palabras de ella o de la revista para vender más. De eso he de escribir en estos días: en nuestro desconocimiento de la imagen cada vez es más frecuente encontrar imágenes que no ilustran lo que se está diciendo y creo esto es un ejemplo. Toco leer un poco más para entender que se referían a una campaña que realizo si o casi sin photoshop; el texto del artículo resulta ambiguo, si es un rechazo total o solo a su exceso. Pero el tema no es Natalia Paris. Fue la portada la que me hizo pensar en este tema, Hace días me llegaba el comentario jocoso de alguien que estaba cansado de los clientes que todo era “en post confió”


El retoque y el montaje son casi tan viejos como la fotografía: encontramos indicaciones de montajes en las revistas de fotografía[i] de 1850 donde la capacidad de las películas de la época hacían imposible una correcta exposición paisajes y del cielo de manera simultánea. Entonces se recomendaba un montaje en el laboratorio a partir de dos negativos cada uno correctamente expuesto para una parte del paisaje, donde también se oían críticas a paisajes marinos cargados de nubes donde no había ningún reflejo de ellas en el agua. O el magistral montaje de Oscar-Gustave-Rejlander “los dos caminos de la vida” 1857 (32 imágenes en unas 6 semanas) Con los retoques sucede lo mismo: desde tempranas épocas se retocaban las placas con lápiz de grafito y también se coloreaban las imágenes. Recursos todos que podemos encontrar en el photoshop actual.

Oscar-Gustave-Rejlander “Los dos caminos de la vida” 1857 

Por lo anterior, el retoque y el montaje hacen parte de la historia de la fotografía. Lo que ha logrado el photoshop es llevarlo a más gente y realizarlos de manera más rápida. Lo ha democratizado, porque en el pasado para hacer un retoque o un montaje se debía ser un especialista. Los errores no solo costaban tiempo sino también recursos y en muchos casos un original invaluable que no podía ser restituido.

Pero esa democratización, la incultura de algunos clientes donde aún lo más disparatado es posible, y que siempre hay alguien dispuesto a llevarlo adelante;  han hecho de esa herramienta uno de los principales focos de discordia del sector, al punto de que hay dos legiones: los fanáticos del photoshop,  sus detractores  y en el centro los que deciden no usarlo de manera exagerada. Aunque creo la mayoría de los detractores  lo hacen a escondidas al igual que muchos pintores de mediados del siglo XIX que usaban la fotografía mientras denigraban en público de ella.

Es el momento de anotar posiciones para que se pueda entender la postura del que esto escribe. Yo creo en la imagen construida y el photoshop es un recurso, que permite corregir algunas imperfecciones de la imagen: Granitos y pequeños danos de la piel por ejemplo. Modificar el color ese para mi es fundamental sea en photoshop o Lightroom, y ocasionalmente borrar cables y trípodes que quedan colados en la imagen. Recurro muy esporádicamente al montaje; no llevo ni traigo cosas.

Aunque entiendo el otro extremo. Hace días vi una foto nacional de dos modelos al lado de un león, para eso se necesita photoshop comente al personaje que me acompañaba. El photoshop permite crear irrealidades, espacios que solo son posibles en la imaginación. Al extremo de este tenemos la escenificación las fotos en algunos casos donde la fotografía da fe de la construcción de una realidad alterna y ese es su principal valor, para que me entiendan den una mirada al trabajo de Tim Walker. En Walker el photoshop, si lo hay, no es protagonista; lo es la construcción del espacio y la fotografia. Son estas dos posibilidades con todos sus puntos intermedios a lo que nos enfrentamos cuando decidimos realizar una imagen.

Pero queda un asunto al borde de esto y es que a veces parece que solo hay un acabado posible en photoshop. Imágenes híper-contrastadas localmente, con pieles de porcelana, con luces y sombras añadidas. Casi que una estética de agencia de publicidad en la cual los anuncios terminan pareciéndose unos a otros; donde hay photoshop no solamente para construir la ficción que será acompañada por el texto sino para  dar este acabado unificador que sugiere  la habilidad de quienes lo realizan, la fórmula del tutorial,  pero también evidencia su falta de ideas acerca de las posibilidades estéticas de la imagen. 

Porque el photoshop requiere habilidad, pero se requiere sensibilidad para dar el mayor provecho a la herramienta.



[i] Scharf, Aaron. arte y fotografía. Alianza editorial Madrid 1994. P.120



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lunes, 20 de junio de 2011

Incultura de la moda



“En el principio todo era muy simple, el propósito básico de la fotografía de moda era mostrarnos como la mujer lucia las prendas, pero atraves de los años, esta necesidad elemental se ha transformado en una operación sutil y compleja que involucra, arte, talento, técnica, sicología y comercialización”

“Esta destrucción de la mujer no solo la hicieron los fotógrafos, también de los diseñadores al crear formas abstractas preconcebidas arbitrariamente para ser superpuestas a la forma real de la mujer. El maquillaje y el peinado hicieron lo propio. Los editores de moda creaban también. Cada subdivisión se convirtió en un arte por derecho propio.”

“En la fotografía de moda actual, la estilización, los gestos, o abstracciones no son más que métodos pintorescos y superficiales de trabajo en torno a lo esencial y fundamental que es un ser humano con el que el espectador se pueda identificar.”
Alexander Liberman





Son con esta cuatro semanas de modelos, revistas y agencias; esperaba pasar a otro tema. Estoy leyendo una introducción escrita por Alexander Liberman, (Vogue, Libro de la fotografía de moda 1917-1979) donde cada una de las frases es por si una joya; además de estar escritas en mi concepto por uno de los personajes que más tuvo que ver con el desarrollo de la fotografía de moda lo que incluye ser mentor de Irving Penn; uno de los mejores fotógrafos y a mi concepto con Avedon el eje que consolida el lenguaje moderno de la fotografía de moda.

¡Pero no se pudo!

Me cuentan una historia de una revista que es como pan para el desayuno y no la puedo dejarla pasar; La agencia de modelos les ha llegado con la exigencia que para prestarles las modelos para sus editoriales: ellos deben aprobar las fotos.

Primero que todo diré a favor de la agencia que es una decisión respetable y autónoma; ellos tienen el derecho de decidir a quién le prestan sus modelos. Si consideran que mostrar sus modelos en X revista no ayuda a promocionarlas o las desdibuja, aplaudo su decisión. Entonces que digan “no prestamos nuestras modelos a su publicación”. Pero decir que ellos “deben aprobar las fotos” me parece un sinsentido y puedo llenar el espacio de sinónimos terminando en maleducados, al menos en términos de la industria editorial y de moda. 

Puntualicemos un par de cosas para poder seguir: A algunas de nuestras revistas les prestan modelos sin retribución económica para sus editoriales. El sin retribución se debe en general a dos factores: uno el éxito de la revista, la aparición de las modelos en éstas les da portafolio, en algunos casos es una experiencia a un nivel distinto lo que a la larga beneficia a la modelo, es publicidad para ella; dos nuestra industria editorial, en la mayoría de los casos, es amor y uñas, no hay presupuesto para pagar una modelo, son revistas llenas de amor al arte y una aguerrida comercialización para poder sobrevivir. Valientes los que se atreven y pueden. Yo por mi parte, lo he soñado y aún no he podido materializar el sueño de tener mi propia revista. Es en las revistas donde se crece como fotógrafo y nos desarrollamos visualmente, ahi queda el tema de una entrada futura fotógrafos y revistas.

Luego de puntualizar lo anterior, lo que está pidiendo la agencia es ser el editor fotográfico de la revista; decidir que material se publica y que no, me imagino que con el único criterio de que sus modelos se vean bien. A lo largo de las últimas semanas he venido hablando de maquillajes que no les gustan a las modelos, y lo que hacen cuando no se ven como quieren verse. Que en la moda no es necesario mostrar las piernas de la modelo cuando la tendencia me obliga a taparlas. De la necesidad de buenas agencias que forman a las modelos para que entiendan que son un maniquí, un gancho si se quiere; un lienzo me gusta a mi decir, donde se muestra la tendencia, se ilustra el concepto; y como forma de exploración estética no necesariamente, ni obligatoriamente tiene que parecerle bello a la modelo y en este caso a su agencia.

Hace un par de años debía hacer un editorial sobre marcas de grandes superficies y pedimos ropa a los grandes almacenes de cadena, uno de ellos nos prestaba la ropa con la condición de que X superficie no estuviera en el editorial. Pero ”por Dios, como se les ocurre” pensamos, acaso lo hacen las grandes marcas?, Dior veta a Gucci por ejemplo. Que marcas rivales aparezcan juntas en un editorial es de lo más natural en la cultura de la moda y mas hoy con las combinaciones de styling que logran que un producto de lujo y exclusivo aparezca al lado de una camiseta X y de una alpargata artesanal colombiana solo para dar un ejemplo. Por lo anterior que una marca exitosa me venga a editorializar tomando por la revista la decisión de quien saco o no es un ejemplo de decisiones de mercadeo contrarias a la cultura de la moda. Como decisión es respetable, ellos no están obligados a prestarnos la ropa, pero como decisión de mercadeo es cuestionable. ¿Cuánto pagan por aparecer en revistas? y cuando les llegan con un ofrecimiento para aparecer a un nivel distinto, aquí distinto es superior para aclarar dudas (Publicity en uno de los legitimadores más importantes del país), lo desechan por no aparecer al lado de sus competidores.

Retomando el asunto del editor fotográfico, una revista no puede permitir que una agencia o marca le diga que se publica o aparece, luego le dirán quién si y quien no y más adelante como lo deben hacer, lo anterior es usurpar un puesto al que no tienen derecho y las solas exigencias al respecto son maleducadas y mimadas. Nuestro medio editorial necesita editores fotográficos serios ojala algún día con personajes tan geniales como Liberman y de eso hemos de hablar más adelante. Mientras tanto nuestras marcas deben seguir trabajando en lo suyo, su producto, su identidad de marca y está en particular concentrarse en una fotografía coherente e impactante como marca líder de superficies que es. Las agencias en la profesionalización de sus modelos y en entender su rol en esta industria cambiante. Y así con cada uno de nosotros los “actores y actrices” de esta industria.

Los anteriores son ejemplos de marcas y agencias de la cultura de la confección y el catálogo en las que están enfocadas nuestras agencias, institutos y demás contra la cual no tengo nada y me parecen de suma importancia como motor económico de nuestra ciudad. Pero Lejanas a la cultura de la moda que esta ciudad dice construir y cuya etiqueta “moda” tan gratuitamente le ha colocado. Para ilustrar una pregunta en lo que a mi compete: ¿qué patrocinios becas o similares hay para hacer eventos de cultura de moda por ejemplo fotografía de moda no directamente relacionados con la confección, patrocinados por alguna de nuestras agencias, institutos, secretarias, o demás?

Ninguno más allá de tertulias y cafetines.




Correcciones:
2010-03-20
Se cambian dos apariciones del termino Free Press 
...beneficia a la modelo, es publicidad para ella...
(Publicity en uno de los legitimadores más importantes del país)
                                                                                      

martes, 7 de junio de 2011

Modelos y agencias






“Si tu  buscas ser una estrella, debes estar  preparado para pagar por ello ”
– Bethann Hardison 


"No puede haber grandes dificultades donde abunda la buena voluntad".
– Nicolas Maquiavelo –






Escribía la semana anterior acerca de nuestras divas/modelo y aunque esta reflexión inicialmente hacia parte de esa entrada, la extensión e importancia del tema me han llevado a tratar este asunto de manera separada.

Desde hace un tiempo para acá evito trabajar con lo que hemos llamado modelos independientes, algunas poco modelos y demasiado independientes. Son este género de modelo el denominador común de la entrada anterior ya que todas las modelos mencionadas en los ejemplos, anécdotas y demás eran modelos independientes; más lo anterior no debe tomarse como una generalización ya que hay algunas[i] de ellas muy responsables, principalmente  las que han pasado por agencia y han terminado esa relación, tal vez porque su carrera ha despegado lo suficiente para ellas tener alguien que las represente de manera individual. Aunque hay que reconocer que en este grupo generalmente entran las que sus carreras eran más de divas y vedetes con funciones de modelo ocasional.

Mi reflexión va hoy al papel de las agencias; ya que estas educan, enseñan que es ser modelo, a ser puntuales, a estar dispuestas para la elaboración de la imagen, a entender la profesión, los derechos y deberes, además de ser un intermediario razonable cuando surge algún tipo de inconveniente. Lo que describía en la entrada pasada pocas veces pasaría con una modelo de agencia, y en caso de que suceda habría a quien hacerle el reclamo y uno esperaría que estas hagan el correctivo a futuro. En caso de que la modelo no pueda asistir, la agencia te podrá proveer un remplazo y seguramente a tiempo para no perjudicar el desarrollo de la producción.

Eso no implica que podamos también cuestionar a las agencias, ya que las hay de todos los tipos: las que simplemente son una agenda con los teléfonos de las niñas que dan un buen registro, otras parecen un negocio de reunión social y cursos no necesariamente orientados a preparar y formar modelos. Las más estructuradas en realidad logran que se  sienta su impronta cuando se trabaja con la mayoría de sus chicas lo que es fundamental para que las veamos como algo más que un agrupador de niñas con aptitudes o de una colección de ex-reinas. Una buena agencia debe ofrecer modelos preparadas, reconociendo que hay diferentes niveles de experiencia, chicas que entiendan que se espera de ellas a través del conocimiento generado al interior de sus agencias y su relación con el medio. Asi mismo ayudarnos con la definición de aspectos legales que siempre dejamos de lado, como la responsabilidad contractual en caso de accidentes, derechos de imagen o algún otro intríngulis legal que deberé estar pasando por alto.

No sé en otros lugares, pero la cantidad de modelos independientes que se da en nuestra ciudad es un indicador de que algo no funciona bien, que algunos clientes las prefieran en la mayoría de los casos es sintomático de que estos no esperan más que una cara bonita y tampoco entienden qué puede ofrecer una modelo profesional. Porque recordando la entrada anterior como más se puede explicar un cliente aguante a una niña que hizo con su producción lo que literalmente le dio la gana.

La mayoría de las modelos independientes argumentan: lo demorado de los pagos de las agencias, preferencias dentro de las agenciadas, y por último los costos de la comisión respectiva. Mas tampoco visualizan cuantas veces los clientes no les han pagado sus  facturas o les alargan demasiado los pagos, las oportunidades de trabajo para grandes clientes perdidas dentro de las agencias o si realmente lo que cobran es lo que vale su trabajo. Porque podría afirmar que una buena modelo tienen más posibilidades de desarrollo profesional dentro de una buena agencia que de manera independiente.

Las agencias, desde mi perspectiva, no han convertido el asunto financiero arriba mencionado en una ventaja; una agencia con un buen flujo de caja podría comprar sus propias facturas a sus modelos incrementando sus márgenes de utilidad y así mismo la satisfacción de estas evitando que pasen a ser independientes  ya que generalmente a una modelo independiente se le logra un muy buen precio contra un pago de contado. Así mismo buscar otros medios para que se sientan que los beneficios de estar agenciadas van más allá de una continua presentación ante los clientes en búsqueda de trabajo.

Personalmente he sostenido que las bailarinas o las actrices generalmente tienen un muy buen desempeño como modelos entonces agregaría que hay que ensenarles danza y actuación para que puedan solucionar con más recursos las situaciones a las que las enfrentamos. Porque más allá de lo básico que una agencia enseña, es el comportamiento de ellas frente a la cámara lo que al final del día las define y no necesariamente porque la fotografía haya sido exitosa, sino por la colaboración de ella para lograrlo. Una buena modelo debe tener muy clara la relación con su cuerpo: cómo manejarlo, cómo presentarlo ante la cámara. No podemos quedarnos con modelos de poses repetidas todo el tiempo, para enfrentar un catálogo. 

Las buenas agencias son necesarias, más allá de las diferencias que algunos podamos tener con ellas y su relación con la modelos, a nosotros como fotógrafos y a los clientes nos sirve tener un intermediario con las modelos como manera de exigir la profesionalización de estas.


[i] El femenino al referirme a las modelos  es más por le genero de la entrada anterior, los comentarios son válidos para ambos géneros, las y los modelos que ordena especificar el feminismo imperante.



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